El sector oleícola impulsa un ambicioso proyecto para desarrollar una red de ocho plantas de biometano ligadas a orujeras existentes en Andalucía, promovido por Oleícola El Tejar, Greenar y Vorn Bioenergy, con el objetivo de adaptar el sector a los nuevos límites europeos de emisiones que entrarán en vigor en 2030 y transformar los subproductos del olivar en energía renovable local.
El plan contempla una inversión estimada de 350 millones de euros, la creación de alrededor de 250 empleos y una producción anual cercana a 1 TWh de biometano, equivalente al consumo de unas 125.000 viviendas. Las plantas se ubicarán en instalaciones oleícolas ya operativas en municipios de Córdoba, Sevilla, Granada y Jaén, con previsión de entrada en funcionamiento a partir de 2030.
El modelo se basa en valorizar principalmente los propios subproductos del proceso oleícola (alperujo, alpechines y orujillos), complementados con estiércoles locales, evitando el transporte de residuos a larga distancia. Además de producir biometano, las nuevas instalaciones permitirán:
- Reducir hasta un 70 % las emisiones de las actuales orujeras
- Mitigar problemas de olores y humos asociados al tratamiento tradicional del orujo
- Cumplir con los futuros requisitos regulatorios europeos
- Convertir residuos complejos en energía renovable y fertilizante orgánico mediante digestato
La iniciativa se plantea como un proyecto industrial de largo recorrido, con contratos de suministro y operación de 25 años, en los que las cooperativas oleícolas participarán también en los beneficios generados por la producción de gas renovable.
Una tecnología hace posible convertir el residuo problemático en sustrato estable
Este despliegue industrial conecta directamente con la ponencia presentada en el Congreso Internacional de Bioenergía 2024 por William Sganzerla, Head of Engineering de Vorn Bioenergy, centrada en cómo hacer viable el biometano a partir de materias primas especialmente complejas como los subproductos del olivar.
Sganzerla explicó que estos residuos tienen un alto potencial energético, pero también una fuerte limitación técnica: su elevada concentración de compuestos fenólicos, que inhiben la actividad microbiana, desestabilizan los digestores, encarecen el upgrading del biometano y dificultan la valorización del digestato.
Para resolverlo, Vorn ha desarrollado un sistema específico de pretratamiento que permite:
- Eliminar entre 80 % y 90 % de los compuestos inhibidores
- Mantener la fracción orgánica aprovechable para biogás
- Aumentar el potencial metanogénico del sustrato
- Mejorar la calidad del digestato para uso agrícola
Este paso previo es el elemento clave que convierte residuos tradicionalmente problemáticos en una materia prima estable y rentable para producción de biometano.
Durante su intervención, Sganzerla estimó que solo los subproductos del olivar andaluz podrían aportar hasta 1,5 TWh anuales de biometano. La red de plantas anunciada ahora por El Tejar y Greenar es una de las primeras materializaciones industriales de ese potencial.
Fuentes:
Imagen de Vorn Energy

